abril 22, 2008

EDITORIAL - Amanecer Nº 4

Dos acontecimientos han marcado la actualidad cubana de los últimos meses de manera especial: el quinto aniversario de la primavera negra y la concreción de una serie de medidas tendientes a eliminar ciertas trabas jurídicas conculcadoras de elementales derechos ciudadanos.
Durante la jornada que marca los días en que 75 opositores pacíficos y periodistas independientes fueron encarcelados por el único delito de ejercer el derecho a la crítica y abogar por un futuro de libertad y justicia, nuestro Consejo, junto a otras organizaciones políticas y de derechos humanos dentro y fuera de Cuba, alzaron sus voces de denuncia y condena. En esta ocasión, y estimulados por tan nobles propósitos nuestros esfuerzos solidarios estuvieron, fundamentalmente, al lado de esas valerosas mujeres que responden al nombre de “Damas de Blanco”. Nuestros corazones latieron al conjuro de nuestros hermanos confinados en las cárceles del régimen.
Las calles habaneras se engalanaron con la presencia de estas mujeres, cuyo dolor impregnado de amor cristiano ofrece gladiolos a su paso. En el silencio de las tardes sólo interrumpido, a veces, por la canalla envilecida que al servicio del odio y la intolerancia las ofende y agrede.
Imperturbables y al soplo de la brisa matinal realizaron su habitual caminata por la Quinta Avenida de Miramar ante la mirada de transeúntes y viajeros que desde los automóviles les obsequiaban una sonrisa de complacencia y no pocas veces mensajes de adhesión y solidaridad. “Estamos con ustedes”, “Tengan fe”, “Ustedes van a triunfar”, eran las frases de halago reiteradas. Ocasionalmente, la ofensa o la provocación dejaba escuchar su ruido ponzoñoso.
En otro ángulo, el gobierno de Raúl Castro dictó algunas medidas que merecen nuestra valoración.
Si bien es cierto que tales decisiones del gobierno raulista no agregan la dosis de beneficio deseada para la mayoría de los compatriotas que conforman nuestras sociedad; si bien resulta evidente que la mayoría de la población cubana no tiene acceso a los beneficios que de estas disposiciones se derivan, no deja de ser significativo que ellas restituyen derechos básicos e inalienables. Derechos arrancados al pueblo de Cuba durante casi medio siglo por lo que dos generaciones de cubanos no pudieron disfrutar de sus beneficios.
En tal sentido nuestra organización, destinada a promocionar y defender los derechos humanos, le da la bienvenida a tales decisiones.
Pero con la misma alteza de miras y de manera enfática queremos dejar por sentado nuestra posición al respecto: tales disposiciones del régimen cubano son paliativos cuya intención verdadera es ofrecer una ilusión de cambio y apertura en la vida nacional que le permita ganar tiempo y prolongar la agonía del pueblo cubano.
Cuba, para salir el atolladero en que la tiene sumida medio siglo de mal gobierno; para marchar por las sendas del progreso y ocupar el legítimo puesto que le pertenece en el concierto de las naciones libres y prósperas, necesita de un cambio cuyo principal propósito sea la sustitución del esquema totalitario de gobierno por una forma de vida con apego a la democracia y sus valores éticos y jurídicos.
Las actuales medidas, buenas en si mismas, además de beneficiar a un segmento minoritario de la población no van dirigidas a resolver las verdaderas y acuciantes necesidades de la nación cubana.
Cuba necesita una real transición hacia la democracia según los requisitos universalmente aceptados y definidos y que hablan de elecciones libres; libertad de asociación, expresión, movimiento, de modo que la pluralidad de opciones esté al alcance de cada uno de los hijos de esta tierra. Libertad en todo su horizonte de amplitud: para hablar, polemizar, fundar negocios y empresas, viajar; en fin, para disfrutar de las prerrogativas que esa libertad nos confiere. Con la seguridad de que sólo bajo tales circunstancias, sólo bajo la sombrilla de tales premisas Cuba podrá ocupar el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones libres’
El camino, podrá ser más o menos largo y la intensidad del cambio podrá ser algo escabrosa y difícil. Pero es el único sendero capaz de situarnos en el lugar merecido; es el único modo de disfrutar
De las bondades de la vida en sociedad que el totalitarismo niega o sólo hace extensivas a un círculo de poder reducido y recalcitrante.
Si el gobierno que rige los destinos de Cuba desde el pasado 24 de febrero quiere enviar un mensaje de buena voluntad a los de la Isla y al mundo, que abra las puertas de las prisiones y libere a los cientos de presos políticos y de conciencia que hoy yacen en las cárceles por el único delito de pensar y de hablar libremente.
Revista Cubana Amanecer Nº 4
Febrero -Marzo de 2008